El Ejecutivo nacional ha comunicado su plan para extender de manera considerable el programa Mujeres Bienestar, con la meta de llegar a un registro completo de 3 millones 226 mil beneficiarias para el cierre del mandato. Este objetivo simboliza un aumento notable en comparación con los números actuales, lo que implica una ampliación sin precedentes en el alcance de este auxilio económico dirigido a mujeres mayores de 60 años que no tienen una pensión contributiva.
La táctica es parte del esfuerzo por reforzar la política social dirigida a disminuir las desigualdades de género y valorar el trabajo no remunerado que tradicionalmente han llevado a cabo las mujeres, especialmente en el entorno doméstico y comunitario. El plan Mujeres Bienestar proporciona una ayuda cada dos meses a mujeres mayores que, por diferentes razones, no ingresaron a un sistema de pensiones formal durante su vida laboral.
En este momento, el número de mujeres registradas como beneficiarias es de 1 millón 624 mil. La administración tiene planificado duplicar este número en los siguientes meses mediante una intensiva campaña de registro y verificación. De acuerdo con cifras oficiales, existe una potencial población de más de 4 millones de mujeres mayores de 60 años que no cuentan con pensión contributiva en todo el país, lo cual justifica la necesidad urgente de expandir la cobertura.
El aumento en la cantidad de beneficiarias vendrá con un incremento en los fondos asignados al programa. Para lograrlo, se planea proporcionar recursos adicionales que aseguren el pago puntual del apoyo, además de gestionar la logística del programa en zonas rurales, comunidades indígenas y áreas urbanas desfavorecidas. Las autoridades han manifestado que el acceso al programa no depende de afiliaciones políticas ni de pertenencia a grupos sociales, enfocándose en favorecer a quienes están en una situación de vulnerabilidad más crítica.
Un pilar principal de esta política gubernamental es la valorización del trabajo de cuidado que millones de mujeres han efectuado a lo largo de su vida sin recibir pago alguno. El Estado ha destacado que este tipo de labor ha sido históricamente pasado por alto por los sistemas económicos y de seguridad social, por lo que el programa busca enmendar, al menos en parte, esta deuda histórica.
Además del componente económico, Mujeres Bienestar incluye acciones complementarias orientadas al bienestar integral de las beneficiarias. Entre ellas se contemplan campañas de salud preventiva, acceso a orientación legal y social, actividades recreativas y culturales, así como talleres de alfabetización digital. Estas acciones buscan fortalecer el sentido de inclusión y participación social de las mujeres adultas mayores, especialmente en zonas donde tradicionalmente han estado aisladas de las dinámicas institucionales.
Los parámetros para ingresar al programa incluyen la consideración de la edad, la falta de una pensión formal y los ingresos, pero también existen métodos de evaluación comunitaria que hacen posible detectar situaciones urgentes gracias al trabajo de los promotores sociales en el terreno.
La ampliación de la iniciativa ocurre en un entorno político donde el gobierno intenta afianzar los programas sociales como parte de su legado. El gobierno ha sostenido la idea de que el progreso social no debe depender de las condiciones del mercado, y que el Estado tiene el deber de asegurar un nivel mínimo de dignidad para todos los ciudadanos, especialmente para aquellos que han sido históricamente marginados del bienestar económico.
Con esta expansión, Mujeres Bienestar se establece como uno de los programas sociales con una proyección de crecimiento más destacada en la presente administración, y se espera que su efecto ayude a mejorar los índices de pobreza en mujeres de edad avanzada, además de reducir la dependencia económica que muchas experimentan al alcanzar la tercera edad.
El reto ahora será garantizar la eficacia en la operación del programa, la transparencia en el manejo de recursos y la vigilancia ciudadana para asegurar que los apoyos lleguen efectivamente a quienes más lo necesitan. La apuesta por visibilizar el valor del trabajo de cuidado y dignificar la vida de las mujeres mayores se perfila como uno de los pilares de la política social del gobierno en el tramo final del actual sexenio.

